embellecedor Compañía Nacional de Danza. Director artístico: Nacho Duato. enlace a biografía de Nacho Duato enlace a la web oficial de la presidencia de gobierno de españa enlace al ministerio de cultura
  Actuación en escena
REPERTORIO







Stamping Ground

 

Coreografía: Jirí Kylián
Música: Carlos Chávez (Tocata para Instrumentos de Percusión)
Escenografía : Jirí Kylián
Figurines : Heidi de Raad
Diseño de luces: Joop Caboort
Puesta en escena: Roslyn Anderson

Estrenado por el Nederlands Dans Theater en el Circustheater de Scheveningen, el 17 de febrero de 1983. Estrenado por la Compañía Nacional de Danza en el Teatro de La Zarzuela de Madrid, el 23 de diciembre de 1991.

Los aborígenes australianos son el único pueblo de una cultura de la edad de piedra que ha permanecido inalterado, debido a accidentes geográficos, a lo largo de cerca de 50.000 años. La primera intrusión que sufrieron comenzó hace poco más de doscientos años. Incluso desde entonces, la geografía ha contribuido a preservar gran parte de su forma de vida, pues su vasto continente ofrecía un retiro casi ilimitado. Por ello, para el antropólogo ellos tienen la clave de nuestro pasado remoto; y para el bailarín también, porque su compresión del vasto mundo en el que vivían fue siempre expresado en danzas de significado exclusivo.
La danza, situada en el centro de sus vidas, y en la que cada gradación de movimiento tiene un significado descriptivo expreso, está ahora en declive. Pero todavía puede vislumbrarse en las reservas de aquel país en las que la vida tribal continúa. Kylián dice que siempre ha sentido "una admiración particular hacia la danza aborigen, por su belleza, realismo, expresividad e importancia en la vida y en la sociedad". Y en 1980 fue invitado a una reunión convocada por las tribus de las áreas tribales existentes en el norte de Australia, cuyo propósito era testimoniar lo que hubiera permanecido intacto antes de su desaparición bajo los inevitables cambios del siglo XXI. Este trabajo es una de las consecuencias de aquella visita y de su oportunidad de estudiar las extraordinarias técnicas de la danza aborigen.
Kylián no pretende aquí reproducir los ritos de esta danza. De hecho, esto no sería tolerable, porque la danza en sí misma se considera una posesión personal, y así, el hecho de ser utilizada por otro bailarín supondría robo y sacrilegio. En lugar de ello, ha pretendido desarrollar un nuevo vocabulario propio, en paralelo con sus conceptos. Fue creada en un ambiente de estrecha colaboración individual con cada bailarín, teniendo en cuenta su personalidad específica y su instinto en relación al tiempo, al espacio y hacia los demás. “Los bailarines”, dice Kylián, “deberían descubrir y materializar, con un toque de burla hacia sí mismos, al animal que hay en ellos”.

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