![]() | REPERTORIO Forgotten Land |
Coreografía: Jirí Kylián
Música: Benjamin Britten (Sinfonía de Réquiem, opus 20)
Escenografía y vestuario: John Macfarlane
Diseño de luces: Joop Caboort
Puesta en escena: Roslyn Anderson
Estrenado por el Stuttgart Ballet el 12 de abril de 1981. Estrenado por la Compañía Nacional de Danza en el Teatro Madrid, el 22 de abril de 1993.
Kylián, comparándolo con Britten, ve en Sinfonía de Réquiem un trabajo de carácter más personal que político, ya que son los individuos los que siempre determinan el panorama político. Son siempre las personas y la Naturaleza las que hacen que la rueda de la evolución gire un poco más.
Benjamin Britten nació en East Anglia, zona costera de Inglaterra que se está hundiendo bajo el mar lentamente. La imagen del mar arrebatando un pedazo de tierra -junto con un cuadro de Edward Munch- fue el motivo inicial de inspiración de la coreografía Forgotten Land, la base y el centro de la existencia humana, en sí misma siempre sujeta a eternas metamorfosis y mutaciones; la tierra que, desde tiempos remotos, recoge las huellas de generaciones; tierra en la memoria de los seres humanos, que debe ser olvidada por causa de enfrentamientos políticos; tierra destruída por la naturaleza o por negligencia del hombre; tierra deseada, que sólo emerge en nuestros sueños; tierra de promesa y de ilusión.
Sinfonía de Réquiem - (Protesta Sinfónica)
“Con la condición
de que no tenga que ser chovinismo
musical”. Esta fue la condición
que Benjamin Britten impuso cuando,
en 1940, el British Council le
encargó escribir una sinfonía
para la dinastía gobernante
de una “potencia extranjera”.
Este encargo resultó proceder
de la dinastía japonesa
Mikado que deseaba celebrar su
2.600 aniversario. En aquellos
días Britten vivía
en los Estados Unidos. La guerra
en Europa estaba tomando cada
vez peor cariz y Britten -políticamente
comprometido y convencido pacifista-
no renunciaría a su punto
de vista. La obra que escribió “para
la dinastía japonesa” fue
Sinfonía de Réquiem,
composición en contra
de la guerra. Una obra musical
sobre la locura de la guerra,
contra la inutilidad de la misma.
Al cliente está idea no
le hizo muy feliz y rehusó aceptar
la obra ya que Sinfonía,
basada firmemente en principios
cristianos, representaba un insulto
directo para el Emperador. En
consecuencia, Britten se la dedicó a
su familia en Inglaterra, esta
sí, abiertamente en contra
de la amenaza de guerra.
Sinfonía de Réquiem es una sinfonía in D (significa “en Re” en inglés); en el caso de Britten la D probablemente hace referencia al día-D, y con toda seguridad a la muerte (“death”) que se muestra tan implacable en tiempos de guerra. La obra se compone de tres movimientos: Lacrimosa, Dies Irae y Requiem aeternam, en otras palabras, los tres estados de la mente: tristeza, ira y resignación.
La ira ha volado en mil pedazos, aniquilándose a sí misma en el finale, el Requiem aeternam de resignación, y un nuevo orden emerge de los pedazos. Aunque haya habido una explosión, él cree que nada desaparece por completo; siempre sobreviene algo nuevo. En el caso de Sinfonía de Réquiem se trata de esperanza y resignación. El último movimiento no se centra exclusivamente en la paz conseguida después de la guerra. Es, sobre todo, una oración por la paz (la paz eterna sea con ellos, oh Señor), una paz que, desgraciadamente, tardó mucho en llegar.
