
Coreografía: Nacho Duato
Música: Jerónimo Maesso, María del Mar Bonet, Peter Griggs, Lissa Gerrard,
Brendan Perry, Juan A. Arteche, Javier Paxariño
Escenografía: Nacho Duato
Figurines: Luis Devota y Modesto Lomba
Diseño de Luces: Nicolás Fischtel (A.A.I.)
Estrenado
por la
Compañía
Nacional de Danza en
el Teatro Principal de Valencia,
el 10 de julio de 1992.
Con el patrocinio de Mediterránia,
La Comunidad Valenciana,
Generalitat Valenciana.
ITVA
Habitualmente, una música me inspira a hacer un ballet. En esta ocasión el mar y su luz, el fuego y su significado en nuestra cultura , y la fertilidad de la tierra, han sido mis puntos de inspiración a la hora de crear esta coreografía dedicada a la Comunidad Valenciana.
Con este trabajo me gustaría reflejar unas sensaciones e imágenes personales de carácter íntimo: la vigencia de unas raíces cuya esencia, pese al prolongado alejamiento en la distancia y la influencia de otras culturas, siempre sentí en el flujo de mis venas.
Para ello, he evitado ingredientes
folklóricos, alusiones históricas, anécdotas o referencias a personajes, esperando transmitir, a través del movimiento, la sensualidad del paisaje, la sensibilidad de sus habitantes y el desenfadado culto a lo efímero característicos de esta Comunidad.
Alejarse del estereotipo ha significado
prescindir del artificio en la
música, el vestuario o la escenografía hasta llegar a una simplificación que puede resultar aparentemente fría frente a la exuberancia cotidiana en la vida de nuestras gentes; pero sí espero comunicar esa vitalidad en el movimiento.
He recurrido para ello a sonidos
de percusión y viento, siempre envueltos por el constante batir de las aguas, no sólo porque identifiquen la cultura valenciana, sino por haberme ayudado a descubrir movimientos cercanos a la tierra, de fuerza telúrica, y así contrastar mejor los movimientos más delicados, como los correspondientes a los pasos a dos de El Azahar o de El Mar.
Simplemente, he querido profundizar
en mis raíces y las de mis antepasados; he tratado de pelar la naranja hasta llegar a la pulpa: el espíritu lúdico y sensual de esta tierra eternamente bañada por el mar.
Dedico este ballet a todos aquellos
que, como yo, se sientan cómplices con el Mediterráneo.
Nacho Duato