El
espectáculo
compartido en el Teatro Real
por los coreógrafos
Mats Ek y Nacho Duato es
rotundo, poderoso. Son dos
coreografías
de hoy. Las dos obras rezuman
libertad, aunque desde diferentes
enfoques. En cualquier caso
hay una primera cota de libertad
común
en los cuerpos, en el movimiento,
en la composición
plástica.
La danza ha alcanzado una
autonomía,
o desarrollo si se prefiere,
de lenguaje que parece no
tener límite.
Es uno de los signos que,
cada uno a su manera, brilla
en Alumino y Herrumbre (...).
La danza del siglo XXI demuestra
con espectáculos
como éste
que tiene aún
muchas cosas que decir.
Juan Ángel
Vela del Campo – El
País
(28 enero-05)
Pronto
se cumplirán
quince años
desde el nombramiento de
Nacho Duato como director
de la CND.
La continuidad del coreógrafo
ha permitido consolidar un
conjunto al más
alto nivel que pasea por
todo el mundo la imagen,
muy modernizada, de nuestro
país
(...).
Luis
G. Iberni – La
Razón
(1 febrero-05)
Con Herrumbre,
el armonioso y lírico
coreógrafo
se metamorfosea en acusador
de todo régimen
totalitario. Su requisitorio
del terror contra la guerra
y el terrorismo nos deja
K.O. En sesenta minutos Nacho
Duato hace desfilar ante
nuestros ojos mil imágenes
de extrema dureza. La última
imagen no es la menos fuerte.
Los artistas depositan decenas
de pequeñas
velas rojas sobre el decorado
de hierro oxidado, sublime
homenaje a las víctimas
de la estación
de Atocha. Con Herrumbre,
Nacho Duato, iguala en potencia
al Goya del Dos
de mayo y
al Picasso del Guernica,
sus compatriotas y hermanos
de combate por la paz (...).
René Sirvin – Le
Figaro (21 marzo-05)
2004
Multiplicidad.
Formas de Silencio y Vacío
expresa la belleza formal
de la música
de Bach con pasos de danza
llenos de vitalidad, como
las pinturas de Picasso del
cuerpo humano.
Tan
Kung Pao (18 mar-04)
La
representación
de la CND resultó exultante.
Cada segundo de Txalaparta era
una escultura de perfección.
Mis ojos estaban bañados
en lágrimas
y mi alma ingresó en
un palacio eterno - el infierno.
Ahora sé que
la casa de la felicidad es
el infierno, pero no me arrepiento.
Wen
Wei Po (20 mar-04)
¿Se
puede llegar a estilizar
la barbarie, la violencia
o la tortura? Nacho Duato
lo ha conseguido, y con creces.
Su danza posee todo lo necesario
para conseguir comunicar
mensajes rotundos y crear
emociones en el espectador.
(…)
imágenes
que Duato consigue dibujar
con mano maestra. Las escenas
de tortura son geniales y
aparecen en un tejido gestual
pocas veces visto por complejidad
y acierto (...).
ABC – Pablo
Meléndez-Haddad
(6 ago-04)
La
nueva obra de Nacho Duato
arranca con unas escenas
con fuerza física
y ambiental, que provocan
que el respiro del público
quede contraído.
(…)
Duato nos golpea no sólo
por el contenido de la obra
sino por la forma: una extraordinaria
comunión
entre el movimiento coreográfico
y los elementos escénicos.
(...).
El
Periódico – Montse
García
Otzet (10 ago-04)
Viendo
el otro día
Tabulae, el espléndido
ballet de Nacho Duato, sentí una
vez más
que el arte es el engrudo
de lo que somos. Que esa
caligrafía
aérea
que es un ballet, ese inmenso
esfuerzo de no sé cuántas
personas torturando y disciplinando
sus cuerpos durante toda
una vida, ese desparrame
de creatividad del coreógrafo,
del músico,
de los bailarines, ese cúmulo
ingente de trabajo que culmina
en unos pequeñísimos,
fugitivos momentos de belleza
absoluta, en el movimiento
del aire y de los cuerpos,
en las invisibles gotas de
sudor que caen sobre el escenario,
que todo eso, en fin, tan
hermoso y tan frágil,
representa lo mejor del ser
humano (...).
El
País
Semanal – Rosa
Montero (9 nov-03).
El
gusto de los madrileños
se ha visto moldeado
por la coherencia y
la prolongación
de la trayectoria diseñada
por Nacho Duato en
la Compañía
Nacional. Se da el
caso de que la línea
de creación
impuesta por el coreógrafo
valenciano no sólo
se ha entronizado en
la casa sino que, a
través
de sus bailarines ya
maestros y creadores,
el estilo CND se expande
y cristaliza en la
pocas agrupaciones
jóvenes
que tenemos.
El
Mundo - Julia Martín
(5/10/02)
Lección
de humanidad
Nacho
Duato convocó a
su santísima
trinidad: Mats Ek, William Forsythe
y Jirí Kylián.
Son tres pilares de la danza
contemporánea
mundial, artistas de referencia,
creadores de un lenguaje diferente
y un estilo propio. Con tanta
divinidad junta, sucedió lo
previsible: una bendición
de buen baile cayó sobre
el teatro de La Zarzuela (...).
El
País
- Goyo Rodríguez
(5/10/02)
La
danza de los superlativos
(...)
Incluso el más
escéptico
ante la belleza, no puede guardarse
del encanto de esta tan entusiasta
compañía,
y lamenta haber utilizado tan
a menudo expresiones como "virtuoso" y "brillante".
Pues después
de esta actuación
nos gustaría
expresarnos por primera vez
y habría
realmente que inventar nuevos
superlativos.
Tages-Anzeiger
- Agathe Blaser (27/4
/02)
(...)
La plasticidad (de Sueños
de Éter)
se conjuga sabiamente con
la rigidez de algunas poses
estéticas
produciendo momentos espléndidos:
el momento de la sábana
que cubre el escenario y
la forma en que es utilizada
por las bailarinas o el uso
de las camas.
El
diseño
de luces de Brad Fields y el
diseño
de vestuario de Lourdes Frías
completan una obra redonda.
El
Diario Montañés
- MªL.
Martín-Horga
(7/4 /02)
Palpitar
Emocionante,
sobria, apabullante interpretación
y brillante coreografía
son los adjetivos que merece
la actuación
de La
Compañía
Nacional de Danza del
martes por la tarde en el
Liceo. Una actuación
que devolvió el
pálpito
al corazón
de los amantes de la danza.
El
País
- Carmen del Val (21/2
/02)
Ese
toque de distinción
A
lo largo de sus catorce años
como coreógrafo,
Duato ha sabido transmitir a
todas sus creaciones ese indefinible
toque de distinción.
Eso le convierte en todo un
lujo, no sólo
para la danza española.
(...)
Porque no olvidemos que, además
de ser un inspirado creador,
Duato ha demostrado ser un director
estimulante que sabe elegir
y trabajar con los bailarines
adecuados, a los que convierte
en monstruos de la interpretación.
La
Vanguardia - Marjolijn
Van Der Meer (21/2 /02)
(...)
en Txalaparta (2001)
y en White
Darkness (2001)
su dominio es absoluto, emocionando
y recreando el goce estético
en un equilibrio que sólo
consiguen los grandes maestros.
Estas dos coreografías
poseen formatos, inspiraciones,
e intenciones bien diferentes;
mientras en Txalaparta la
explosión
de danza pura se sucede con
una fluidez que impresiona,
con movimientos perfectamente
fundidos y salpicados de
humor en White
Darkness una
atmósfera
opresiva y lúgubre
en vuelve un discurso que
en ningún
momento parece salirse de
tono. Ambas obras son de
una musicalidad pasmosa,
traducida con genialidad
a movimientos.
ABC
- Pablo Meléndez-Haddad
(21/2 /02)
(...)
Desde que hace algo más
de 10 años
Nacho Duato asumiera la dirección
de Lla
Compañía
Nacional de Danza,
ha logrado que este grupo
de Madrid se convierta en
una de las compañías
de danza más
prestigiosas y admiradas
en Europa.
A
Duato se le considera uno de
los coreógrafos
líderes
en el mundo y sus obras forman
parte del repertorio en todas
partes. No obstante, tal y como
hemos visto antes, su propia
compañía
escenifica sus trabajos con
un énfasis
y una autoridad especiales.
(...) La coreografía
(Multiplicidad.
Formas de Silencio y Vacío)
es enormemente imaginativa y
a menudo ingeniosa. (...) Duato
ha desarrollado un equipo de
extraordinarios bailarines,
y equipo es realmente la palabra
que describe a esta compañía.
El suelo de España
ya no es sólo
un tablao de flamenco.
New
York Post - Clive Barnes
(27/7/01)
Festival
de Spoleto (USA)
La
Compañía
de Nacho Duato impresiona
y emociona
La
Compañía
Nacional de Danza es, sin duda,
la mejor de las que he visto
en mi vida. "La
exportación
más
caliente de España" mantuvo
al público
del Gaillard, que registró un
lleno total, en sus asientos
durante la representación
de danza moderna en la que se
representan esclavos que lloran
por su libertad y hombres bailando
los unos con los otros. Deben
de ser buenos. La Compañía
también
es, probablemente, el grupo
de danza con mejor presencia
del mundo... Nacho Duato demostró al
público
de Spoleto la razón
de que se le considere uno de
los mejores coreógrafos
de nuestros días.
Es capaz de crear obras hermosas
y emotivas con una sensibilidad
moderna sin resultar demasiado "raro".
(...) La
Compañía
Nacional de Danza ofreció a
los espectadores una representación
sorprendente, en tanto que,
impresionante. Ahora ya sólo
nos queda esperar que se comprometan
a volver a Spoleto pronto, o
bien viajar a España.
City
Paper – Kristen
Rhodes (6/6/01)
España
baila en primera división
Con
esta visita, la Compañía
cumple la promesa que dos de
sus miembros hicieron al representar
un fragmento de esta obra con
motivo de la Gala Benois en
Stuttgart, haciéndose
nada menos que con tres de los
codiciados premios. Además,
se confirmó que
Nacho Duato figura entre los
coreógrafos
europeos que más
interés
suscitan y que su compañía
se ha convertido en un objeto
de prestigio de la política
exterior de España.
Correspondientemente entusiasta
resultó la
ovación
que recibieron en Baden-Baden.
El
respeto frente a la tradición
y una estética
comprometida con el presente
se combinan formando una
simbiosis extremamente
afortunada con la música
como fuente de energía
y el baile como fuerza
elemental que conquista
el espacio. El resultado
es un evento teatral de
una vitalidad sobrecogedora.
Esto requiere por supuesto
un conjunto de bailarines
de excelente formación,
virtuosismo técnico,
una apariencia formidable,
dispuestos al riesgo y
con afán
de entrega. La
Compañía
Nacional de Danza parece
reventar de tanto entusiasmo
juvenil y dispone de un
equipo con esta excelencia,
Compañía
además,
que en los diez años
desde su fundación
ha ido avanzando conquistando
con valentía
un lugar entre la primera
línea
de las compañías
europeas de ballet.
Stuttgarter
Zeitung - Horst Koegler
(21/4/01)
El
ballet sobre la música
de Bach Multiplicidad.
Formas de Silencio y Vacío demuestra
lo mejor a lo que se puede
aspirar hoy en día
con una pieza que llene
todo un programa. El vestuario,
la escenografía
y el argumento se centran
en lo esencial, esto es:
la música
y el movimiento. El respeto
a la música
hace que la danza se detenga
una y otra vez durante
la velada. Ante todo,
Duato resuelve el campo
de tensión
que se crea entre la paralización
y el movimiento, la fuerza
contenida y los estallidos
individuales de los bailarines
con el mismo toque de
genialidad que su admirado
Kylián.
Stuttgarter
Nachrichten – Andrea
Kachelriess (21/4/01)
Desde
Madrid se rinde un fascinante
homenaje a Bach en Baden-Baden
Con Multiplicidad.
Formas de Silencio y Vacío,
Duato ha creado un ballet de
talante contemporáneo
que mantiene a la vez el equilibrio
con las referencias clásicas.
Su embrujo estético,
la perfección
formal y el uso magistral de
la música
cautivan al público,
configuran una rica y profunda
velada dancística
de interpretación
absoluta, en la que no existe
ninguna situación
imprevista y en la que la música
de Bach parece haber sido compuesta
a propósito
para cada instante.
Neueste
Nachrichten - Rolf Fath
(22/4/01)
Viaje
al infierno
(...)
Víctimas
y verdugos. Violencia y tormento.
El espectador viaja hasta el
infierno de un campo de concentración
sentado en su butaca del Teatro
Real. Ésta
es la propuesta de La
Compañía
Nacional de Danza (CND) para
la apertura de la temporada
2000-2001 en el coliseo madrileño.
Lamento, una de las creaciones
más
comprometidas de Nacho Duato,
reivindica un cara a cara con
el Holocausto. Pero quizá pretende
ir más
allá.
Es un tú a
tú con
las intransigencias en las que
todos nos consumimos a diario;
también
aquí,
en esta España
nuestra. Una coreografía
vigente, sobre todo hoy día,
tan necesitados como estamos
de reflexión,
tan acostumbrados como andamos
a poner en duda la barbarie
de los nazis, las caravanas
de la muerte, la persecución
al diferente y tantas y tantas
miserias.
La
Tercera Sinfonía de
Górecki
arropa esta obra basada
en la muerte de una criatura,
el dolor de unos padres
y la esquizofrenia de
un grupo de condenados
en un ambiente de desolación
y penuria. Hay compromiso
social, y el compromiso
ennoblece al arte. Lamento
es un gran ballet.
Es
difícil
plantear el drama en un escenario
desde el equilibrio. Sin excesos.
Sin recursos fáciles. ¿Qué pueden
contar unos bailarines sobre
el Holocausto? Difícil
papeleta. Edificar un mundo
de sentimientos tan primarios
y, a la vez, tan complejos con
el lenguaje silencioso del cuerpo
resulta infinitamente más
complicado que encadenar una
serie de pasos. Pero éste
es el mayor acierto de la coreografía:
su intensidad emocional. Duato
ha planteado en esta creación
(estrenada por el Nederlands
Dans Theater II
en 1990) un tejido dramático
de una fuerza avasalladora (...)
El
País – Gregorio
Rodríguez
(14/9/00)
Retratos
de realidad
El
ya preciado legado con que Duato
está escribiendo
el futuro se vio aumentado anoche
en la inauguración
de la temporada del Teatro Real
de Madrid. Presentó un
programa difícil
y arriesgado, tres piezas cortas
de temática
afín:
el padecimiento, el mal, el
poder de unos sobre otros, los
que sufren. A la riqueza de
sus percepciones sobre la más
cruda realidad sumó una
igual y sorprendente habilidad
en la concepción
estética
y formal, expresando con pluralidad
las diversas maneras del sufrimiento,
tornándose
las tres piezas totalmente distintas.
(...)
Duato es un artista que demuestra
que el arte, además
de belleza y poesía
es también
el máximo
y más
profundo exponente de la realidad
del hombre y nos recuerda que
en nuestra realidad hay mucho
que se debería
cambiar. Hasta mayo tendremos
que esperar de nuevo para contemplar
el genio coreográfico,
estético
y filosófico
de Duato.
La
Razón – Nieves
Esteban (14/9/00)
Bach
con amor y pleitesía
Era
un gran reto hacer una obra íntegra
sobre la música
de Bach y no quedar empequeñecido
el coreógrafo,
pero Nacho Duato lo ha conseguido.
Con amor y pleitesía
ha zurcido primorosamente un
collage en el que el genio del
barroco está perfectamente
explicado como personaje, y
donde su música
trasciende con el sentido de
modernidad y multiplicidad que
le ha concedido la historia.
Si
Duato es un maestro en la traducción
a danza del impulso de las notas,
aquí ha
cuidado la profundidad, la transparencia
de ideas y la ligadura dramática.
En las motivaciones de la danza
hay para todos los gustos: vigor
sonoro, ritmo, sensación,
retrato. La magnífica
compañía
irrumpe con sus sillas para
ser los instrumentos que vibren
bajo la batuta de Bach.
Fragmentos
del mejor Duato
(...)
Multiplicidad, la primera parte
de esta coreografía,
es sin lugar a dudas uno de
los mejores trabajos de Nacho
Duato. (...) cada fragmento
tiene su intención
coreográfica,
y el resultado final es una
obra llena de hermosos momentos,
en la que el creador valenciano
se ha vaciado.
ABC – Julio
Bravo (8/6/00) El artista
contemplando el arte
Anoche
tuvo lugar uno de los acontecimientos
más
esperados en la primavera
del Teatro Real: los nuevos
estrenos del coreógrafo
español
más
reconocido y aclamado mundialmente.
Duato no decepcionó.
De nuevo nos trasladó a
un mundo de sugerencias,
apuntando a temáticas
interesantes y actuales
a través
de la belleza de las formas
en el espacio y en el tiempo.
Con la riqueza de matices
de las prodigiosas manos
de Jordi Savall dirigiendo,
los trabajos devienen en
obras de arte de carácter
La
Razón – Nieves
Esteban (1/6/00)
Bach
aterrizó en
platea
Si,
tal y como algún
apasionado dijo, "Bach
es Dios",
de la mano de Nacho Duato y
su Compañía
Nacional de Danza el
compositor baja a la tierra
y se posa, amablemente, en el
escenario del reluciente Liceo.
Duato ha rendido un personalísimo
homenaje a quien se conoce como
el "quinto
evangelista":
ha encontrado un tono endiabladamente
aproximador que, probablemente,
marcará diferencias
con todo lo que hasta ahora
se había
hecho en materia coreográfica
a partir de Bach.
Duato
ha tenido clarísimo
tres cosas: que la música
de Bach tiene un componente
dramático
excepcional; que no se trata
de una música
bella, sino que exige convivir
con ella; y, además,
que no precisa de apoyos visuales,
pues entra directamente en el
alma del oyente. Todo eso le
ha dado un margen de libertad
enorme con el que ha sabido
jugar brillantemente, cruzando
los márgenes
entre música
y movimiento con una soltura
sorprendente.
(...)
Un gran ballet que, sin ser
de argumento, contó con
un inmejorable libreto: el de
la música
con mayúsculas.
El
Mundo – Rosli
Ayuso (20/1/00)
Bach
sublima el movimiento
Atreverse
con la música
de Bach es de inconscientes
o valientes. Duato es de los últimos
y, ahora, con suficiente experiencia
como coreógrafo,
se aventura a utilizarla. Consciente
y atrapado por un sentimiento
de atracción
hacia el compositor, respetuoso
y atrevido, Duato demuestra
tener armas bastantes para salir
airoso de este gran diálogo
en el que Bach sublima el movimiento.
Solo
en el escenario, austero y vestido
de negro, Duato impone una potente
figura que, a medida que avanza
su baile, alcanza dimensiones
solemnes. Dueño
absoluto de sus aún
buenas formas de bailarín,
pretende con este solo pedir
disculpas al genio por su osadía.
Tras esos minutos de humildad,
estalla la emoción
en forma de notas musicales
y movimientos coreográficos.
(...)
Y nada sería
igual sin los bailarines. Sería
injusto citar nombres porque
cada uno brilla por su personalidad
y afianza la solidez del grupo.
El
Periódico – Montse
G. Otzet (23/1/00)
Remansos
(...)
Gloriosamente interpretada,
comienza por sonidos redondeados
y delicados de piano y va
cogiendo rapidez y humor.
Intensamente musical, sus
formas geométricas
contemporáneas
cambian como aquéllas
que se hallan en un caleidoscopio,
haciendo contraste con el
encanto propio de la música
de la vieja Europa.
Encargado
por El
American Ballet Theatre en
1997, Remansos constituye
un paradigma de las dotes de
Duato. Sus movimientos esculturales
son claros y sorprendentes.
Tanto la innovación
como la inteligencia translucen
en el escenario sencillo, cuadrado
y en dos dimensiones; la rosa
sola que une los episodios;
los momentos mágicos
de luz como aquél
en el cual la piel de los bailadores
brilla en la precisión
fenomenal de una danza sin igual.
The
Gazette – Linde
Hawe-Beck (25/11/99)
Castillos
en España
y más
allá
El
talento, la belleza, la gracia
se tienen o no se tienen, pero,
sin que se sepa cómo,
a veces encantan todo a su paso.
Por mucho que venga de España,
donde dirige La
Compañía
Nacional de Danza,
Nacho Duato posee un talento
universal, y desarrolla, en
sus coreografías,
un lenguaje que ignora el tiempo,
las modas, las fronteras y las
ideas recibidas. ¿Que
el ballet está anticuado?
Antes de suscribir esta frase
hecha, hay que ver Remansos,
Self y Por
Vos Muero;
tres obras que se alimentan
de la tradición
y la historia, con la frescura
del presente, interpretadas
con gracia y virtuosismo por
los bailarines de La
Compañía
Nacional de Danza.
Arte con mayúsculas.
Es bueno, es bello y uno se
queda con ganas de más.
Antes de la danza hubo la música.
Y la danza, antes de convertirse
en un arte con todo lo que ello
supone, tenía
una función
social. La música
de Remansos fue
compuesta a principios de siglo;
la de Self es
una nueva colaboración
entre Duato y el talentoso Alberto
Iglesias; en cuanto a la música
de Por
Vos Muero,
tiene su origen en el Siglo
de Oro español:
finales del siglo XV, principios
del XVI.
Ovación
para los invitados
españoles
El
miércoles
por la noche, La
Compañía
Nacional de Danza de
Madrid, invitada por Les
Grands Ballets Canadiens,
presentaba tres estrenos en
Montreal ante una sala repleta
y rebosante. El público
no dudó en
ofrecer una ovación
a los bailarines, así como
al trabajo de su coreógrafo
y director artístico
Nacho Duato. En el programa,
obras con sabor menos mediterráneo
que Jardi
Tancat o Cor
Perdut,
que forman parte del repertorio
de los GBC, pero igual de magníficas
e inmensas, Remansos,
Self y Por
Vos Muero, que,
aunque cada una de ellas tiene
un tono muy distinto, son pruebas
irrefutables de la inventiva
de Nacho Duato.
Remansos,
es la alegría
de vivir que te deja
una sonrisa en los labios.
La gestualidad es como
encaje de bolillos: nerviosa
y compleja, pero a la
vez ligera y fluida.
Los bailarines esculpen
el espacio lleno de música
para piano, traviesa
y lúdica,
de Enrique Granados.
Con Self,
se cambia completamente de registro.
Sobre una música
totalmente contemporánea
de Alberto Iglesias, Nacho Duato
explora los meandros del inconsciente,
en un estilo surrealista. La
obra es fluida, difícil
de enmarcar. Mientras que la
música
resulta tan pronto cargada,
tan pronto minimalista, le gestualidad
es tortuosa, fría
y escultural. El punto culminante
de la velada, Por
Vos Muero,
evoca toda la efervescencia
y la ligereza de los bailes
populares de antaño.
Sobre magnífica
música
española
de los siglos XV y XVI, dirigida
por Jordi Savall, los grupos
se entrecruzan, con elegancia
y buen humor, en una serie de
cuadros, a cuál
más
espléndido.
Un bálsamo
para el alma.
En
cada una de estas obras, la
gestualidad creada por Nacho
Duato e interpretada por bailarines
de un virtuosismo y precisión
que corta la respiración,
parece variar hasta el infinito.
El coreógrafo
se divierte desmontando y variando
los códigos
de la danza clásica,
con la cantidad justa de impertinencia
para conservar la carga emotiva
y la belleza. Prises,
portées y appuis unen
a los bailarines con originalidad
y audacia. Los cuerpos se encaballan,
y las líneas,
tan perfectas, se rompen o se
apagan súbitamente
para dejar que se filtre toda
la humanidad de los seres.
Pero
las creaciones de Nacho Duato
obtienen realmente toda su belleza
de su fuerza de la fusión
casi perfecta entre la energía
de los cuerpos y la música.
Realzada por una escenografía
depurada, cada frase coreográfica,
cada gesto acentúa
los envolées,
los rondeurs o los silencios
de la música
y multiplica su poder evocador.
Gracias a la alquimia de Nacho
Duato, la música
se hace carne.
Otro
hallazgo en primicia: las piezas
del coreógrafo
español
dejan un amplio espacio para
dúos,
tríos
y secciones de grupo para hombres.
Una práctica
muy agradable y todavía
muy poco frecuente en nuestros
días.
La
Presse – Stéphanie
Brody (25/11/99)
El
sentido del lenguaje
(...)
Así hemos
podido volver a admirar su Remansos,
una bellísima
pieza, encargada por el prestigioso
American Ballet Theatre en el
97, que contagia en el movimiento
el pálpito
interior, la sustancia poética
que emana de Granados. Duato
la atrapa entre cada secuencia,
mientras construye sobre cada
nota un riquísimo
andamiaje de formas y exultantes
combinaciones dinámicas.
El
cambio hacia mayores compromisos
de creación
ya lo anunció cuando
estrenó Self en
1997; una pieza abierta y abstracta,
pegada a la música
concreta y llana de Iglesias,
en la que ambos creadores divagan
con nervioso trasiego, sobre
la cinta de la vida, los cambios
y el ansia por encontrar lo
inmutable de los seres, y que
volvió a
dejar ahora, bailado con riesgo
y definición
inmejorable, una sensación
de intriga y de verdad nada
desdeñable.
(...)
En Sinfonía
de los Salmos está toda
la lección
magistral del maestro (...).
Es una pieza magnífica,
modelo de tantas copias como
Kylián
de tantos coreógrafos.
Su estructura es clara, con
un orden absoluto en planos
desde donde surge una exaltación
natural individual o en dúo,
de efecto aéreo
y recorridos espirales. Finalmente
todos andan lentos y seguros,
triunfantes y místicos
hacia el fondo.
El
Mundo – Julia
Martín
(6/11/99)
La
memoria fértil
Nacho
Duato no ha temido el enfrentamiento
con su pasado y ha puesto en
contraste, en el programa que
ayer se estrenó en
el Teatro Real, dos de sus coreografías
recientes con la histórica Sinfonía
de los Salmos de
Kylián,
un espectáculo
que le fascinó en
su día
e influyó poderosamente
en su concepción
posterior de la danza.
Es
comprensible esta fascinación.
La Sinfonía
de los Salmos mantiene,
más
de 20 años
después
de su presentación,
una vitalidad asombrosa. En
el movimiento, en el desarrollo,
en la flexibilidad de los cuerpos,
en las geometrías,
en una escenografía
sencilla y sugerente con un
panel de alfombras y dos grupos
de cuatro sillas cada uno. Los
bailarines demuestran su soltura
técnica
y, especialmente, la asunción
de unos contenidos espirituales
desde la autonomía
de la danza.
(...)
De Remansos,
con música
de Granados, se mantienen la
variedad de valores gestuales
y volumétricos,
el diálogo
con los elementos materiales,
el dibujo del espacio, la fuerza
interna que poseen los desplazamientos
y la poesía
integradora de los diferentes
estímulos,
pero todo alcanza una dimensión
más
sutil, compleja y enriquecedora,
respecto a lo visto en el Teatro
de Madrid hace algo más
de un año,
por la soberbia iluminación
de Nicolás
Fischtel y por la música
en directo de un pianista tan
formidable como Albert Guinovart.
(...)
En su nueva comparecencia madrileña,
Nacho Duato ha presentado un
espectáculo
en que los aspectos globales,
de conjunto, están
por encima de las actuaciones
individuales, aún
siendo estas impecables, pero
ha privilegiado, por encima
de todo, el trabajo de la compañía.
Y ha vuelto a demostrar sus
fidelidades: con su maestro
Kylián,
con el compositor Alberto Iglesias,
con el director de orquesta
Pedro Alcalde. Tiene tenacidad,
instinto y humildad el coreógrafo
valenciano.
(...)
La memoria fértil
de Nacho Duato, la convivencia
con sus ángeles
furiosos o sus fantasmas del
futuro, la aceptación
del momento presente como signo
de madurez, has posibilitado
este magnífico
espectáculo
que presenta el Teatro Real.
El
País – Juan Ángel
Vela del Campo (6/11/99)
Nacho
Duato y el Teatro Real
(...) Remansos.
Sutileza, ensueño
y misterio son las tres notas
que significan el trabajo magnificamente
realizado, y en esta misma línea
está Self,
pieza fundamental de abstracción,
que provoca sensaciones de subjetivismo
o confesión
intimista, perfectamente reflejadas
por una compañía
impecable.
El
Punto de las Artes – Víctor
M. Burell (12-18/11/99)
La
gracia de Nacho Duato
En
el marco del festival "Danse à Aix",
el coreógrafo
español
ha volcado al público
del Teatro del Arzobispado en
su mundo. Unanimidad.
Hay
algo indecible en la danza de
Nacho Duato, algo tan profundo
que tan sólo
se sienten los sobresaltos tras
el golpe, una vez que la emoción
se ha disipado. El trabajo coreográfico
rebosa minuciosidad, rigor y
originalidad.
El
coreógrafo
español
saca de las fuentes del cuerpo
humano una fuerza y energía
que le permiten atreverse
(y conseguir) con movimientos
fuera del tiempo y del espacio.
Algunos son bellos, simplemente
porque es difícil
imaginarlos de otra manera.
Las curvas de los cuerpos
pasan de línea
a nudo, de tensión
a resorte con una simplicidad
y una gracia insolentes.
El juego de las manos hipnotiza
al ojo. Se vislumbra, por
supuesto, una fuerza clásica
sobre la que el coreógrafo
se apoya para luego hacer
lo que le apetece. ¿Pero
podría
ser de otra forma? ¿Cómo
expresar la música
de María
del Mar Bonet o las baladas
medievales españolas
sino respetándolas
como son? Obras clásicas.
Porque el talento de Nacho
Duato reside también
en la capacidad de hacer
decir a los cuerpos lo que
dice la música,
de dejar que se lleven –o
desplieguen el vuelo- por
la música.
(...)
"Danse à Aix" no
se
equivocó al
invitar
a La
Compañía
Nacional
de
Danza y
a
su
coreógrafo.
El
teatro
del
Arzobispado
se
ha
quedado
aturdido
y
la
cuna
del
arte
lírico
rehabilitado
ha
encontrado
sin
duda
un
nuevo
mito.
La
Provence - R.L (6/8/99)
Nacho
Duato seduce con un programa
que muestra su evolución
coreográfica
Seducción
y buen baile desplegó La
Compañía
Nacional de Danza en
su segunda visita al Festival
de Peralada,
tras una ausencia de cuatro
años.
(...) Los miembros de La
Compañía
Nacional de Danza mostraron
una vez más
su gran calidad como intérpretes
y su seductora personalidad.
(...) Without
Words fue
lo mejor de la noche. (...)
Muestra a un coreógrafo
en plena madurez creativa, evolucionado
y fiel a sí mismo.
La
pieza, de belleza fría
y dancísticamente
rica, cristaliza la línea
seguida por el coreógrafo
en sus últimas
obras. Su apuesta consiste en
desnudar el movimiento de cualquier
elemento superfluo y pretende
que esté regido
por un profundo sentimiento
que provoque un expresivo gesto.
Abstracción
estética,
sentimiento puro.
Las
frases coreográficas
son fértiles
en sus combinaciones y elegantes
en su ejecución.
La música
de las canciones de Franz Schubert,
en comunión
con el vocabulario coreográfico,
logran trazar con intensidad
y dramatismo la soledad y desolación
que las inspiran. Son vitales
las escenas de grupo y sublimes
los pasos a dos y trios. Los
bailarines se recrean en un
melancólico
diálogo
cuerpo a cuerpo. Apuran la emoción
lentificando el movimiento.
El
País – Carmen
del Val (25/7/99)
Melodía
corporal, incienso
(...) La
Compañía
Nacional de Danza,
estandarte de España
en el teatro de la danza, dejó tras
de sí en
el escenario del Tiroler
Landestheater
la huella de su inconfundibilidad
(...).
Gavines
i Dragons revela
las características
peculiares de Duato: su
sosegado virtuosismo, su
gran afinidad musical,
la similaridad de la expresión
masculina y femenina y
un tempo, enorme, que sin
embargo no se expresa en
lo deportivo sino en la
mutación
permanente de los detalles.
Los y las ágiles
danzantes han absorbido
este estilo de una particularmente
versátil
fluidez de movimientos,
y están
plenos de gracia y perfección.
Los cimientos del ballet
clásico
no se ponen en tela de
juicio, lo que confiere
tensión
a cualquier variación
y hasta la resuelve con
humor.
(...)
En Remansos,
sobre la arrebatadora música
de piano de Enrique Granados,
surgen el lirismo y el humor
de Duato. Duato encuentra aquí posiciones
fascinantes.
Tiroler
Tageszeitung – U.
Strohal (8/7/99)
Belleza
y sentimientos
La
Compañía
Nacional de Danza ofreció a
Madrid una nueva noche
de belleza y solvencia.
Pocas existen en el mundo
con esta altura y uniformidad.
(...)
Nacho Duato ha tomado un buen
camino desde que se apoya en
músicas
clásicas
emocionantes, y da rienda suelta
a su capacidad de escribir sobre
las notas y sobre lo que ellas
transmiten.
(...)
Embellecidos por su desnudez
como en Without
Words,
que florece en lenguaje de adagio,
rescatando las claves clásicas
y aplicando a cada gesto un
significado sutil, a cada escena
una atmósfera
de ternuras y melancolías,
de romanticismo esencial. La
tensión
dinámica
y la fisicidad del lenguaje
están
lejos de servir a la banalidad
de otro tiempo, y el público
lo vivió y
lo ovacionó con
una gran y profunda admiración.
El
Mundo – Julia
Martín
(20/6/99)
La
madurez sólo
se consigue con el tiempo
(...)
Aún
para el mejor hace falta tiempo.
pujar los escalones uno a uno
proporciona, además
de suguridad, una visión
panorámica
del entorno tan reposada como
la pendiente que la cuesta nos
propicie.
Nacho
Duato es un buen ejemplo de
lo antedicho y su espectáculo
de La
Compañía
Nacional de Danza un
certificado de buen hacer, primero
por dar paso otra vez a dos
de los miembros del grupo. En
Los Segundos Ocultos de
Nicolo Fonte y Kelmady de
Patrick de Bana colmaban con
creces toda la confianza del
joven director, y Without
Words,
con la más
delicada de las músicas
camerísticas
de Schubert, corroboraba después
que la aparente osadía
del maestro no era otra cosa
que madurez, la madurez suficiente
como para abordar la esencia
del mejor romanticismo para,
sin perder un ápice
de su espíritu,
convertirlo en contemporaneidad
absoluta, en la que la similitud
de las partituras daba lugar
a los matices más
sutiles.
Elegancia
y fuerza, con estos ingredientes,
un precioso vestuario y una
iluminación
extraordinaria, la CND presentó uno
de los espectáculos
más
hermosos de las últimas
temporadas.
El
Punto de las Artes – Víctor
Burell (25 jun-8 jul/99)
Pronto
se demuestra que el resto
de los bailarines de la compañía
no tiene ningún
problema en seguir este standard,
y por eso es fácil
de entender porqué La
Compañía
Nacional de Danza ha
trabajado bajo la dirección
de Duato hasta llegar a ser
uno de los mejores de Europa.
El repertorio de la Compañía
es amplio e incluye obras
de los coreógrafos
aún
vivientes más
conocidos del mundo. Multiplicidad
es una reflexión
coreográfica
sobre la música
de Johann Sebastian Bach
y es una excursión
estética
larga a través
de solos, dúos,
tríos
y grandes composiciones orquestales.
(...)
La primera parte es movida y
es una afirmación
de la vida. Una parte maravillosa
es el preludio en el que el
coreógrafo
deja que Bach, tan presente
en la escena, sea tan arrastrado
por su propia música
y su propia interpretación
hace que el cello se convierta
en un cuerpo viviente.
En
la segunda parte, donde entra
la sombra de la muerte, Duato
muestra una gran fantasía
y tensión
en su trabajo. Domina plenamente
las rápidas
e intrincadas combinaciones
de pasos y en los momentos de
danzas conjuntas complejas uno
se sienta sorprendido y contempla
cómo
es posible hacer que los cuerpos
se compenetren juntos.
(...)
Los bailarines demuestran plenamente
que un alto standard técnico
deja a un bailarín
en libertad para concentrarse
en lo que realmente está en
escena, el contenido de los
movimientos, la expresión
y la comunicación
a través
de la música.
Un elegante encuentro y una
hermosa excursión.
Fredrick
Rütter
Homenaje
de los bailarines a Bach
Fue
un encuentro lleno de fuerza
y gracia entre la música
del barroco y la expresión
de la danza de nuestro tiempo
ejecutada por La
Compañía
Nacional de Danza (CND)
ayer en el Grieghall. La representación
fue una brillante inauguración
del 47 Festival de Bergen.
(...)
El conjunto del ballet español
de Madrid nos lleva a un viaje
dentro del mundo musical, donde
se encuentran el futuro y el
pasado y se irradian universos
de diferentes sonidos. Los bailarines
permiten formalmente "que
se toque sobre ellos",
como si el arco del violín
acariciase las piernas de la
bailarina. La primera parte
del viaje nos transmite -como
resalta el título-
una multiplicidad de riqueza
de colores, movimiento y música.
Nos transporta espontánea
y estáticamente
de un dueto de ballet a otro.
(...)
Nos dejamos fascinar por la
orquesta danzante; si, es como
ver que los instrumentos se
despiertan a la vida como en
un cuento. Después
de una hora agitada y febril
antes del descanso, los bailarines
pasan a la segunda parte Formas
de Silencio y Vacio,
justamente a una aparición
más
tranquila y sombría.
Aquí entramos
más
a fondo en la propia vida de
Bach, y todo ello se hace más
espiritual e íntimo.
(...)
Bach murió pero
su música
sigue viva. Y como se demostró en
esta representación,
su música
puede usarse en otros ambientes
distintos de las salas de conciertos.
Lástima
que la última
representación
fue ayer, porque seguramente
muchos más
hubieran deseado experimentar
el ballet español
en la gran sala de Bergen (...)
Es un recuerdo para toda la
vida.
Dagen – Hilde
Kleppesto Robertsen (21/5/99)
Paseo
por la música
y mente de Bach
Sublime
comienzo: Duato retorciéndose
como una esponja, con gestos
crispados, alargando su cuerpo
en un intento desesperado por
absorber la música
y aprehender los más
ocultos pensamientos de un Bach,
omnipresente en toda la función
(...).
Magníficos
bailarines, todos ellos a la
búsqueda
de la perfección
curvilínea.
Y Bach presente utilizando esos
cuerpos como instrumentos musicales
a los que intenta extraer la
nota pluscuamperfecta, de lo
que resultan unos dúos
de una portentosa plasticidad.
(...)
En este magnífico
collage musical (...) hay fuerza
y calidez en todos los movimientos
de los bailarines, y una gran
imaginación
de Duato al dotar a cada una
de las 13 fases de Multiplicidad de
un rico vestuario que potencia
cada uno de los juegos, como
la escena de la esgrima, o el
sorprendente dúo
de los bailarines abejas.
El
trabajo luminotécnico
es inteligente, como así la
escueta escenografía
de Chalabi.
(...)
Duato acerca al espectador el
pensamiento de Bach, sus dudas,
sus reflexiones, el insistente
juego con la muerte, su idea
de lo masculino y lo femenino.
El
Mundo – Carlos
Toquero (11/4/99)
Bellos
poemas de movimiento
El
programa de La
Compañía
Nacional de Danza es
un canto a la belleza del movimiento,
a una sublimación
del gesto que nos llega a través
de unos poemas ausentes de palabras.
La comunicación
surge del encuentro entre la
música
y el movimiento.
(...)
Si los bailarines de La
Compañía
Nacional de Danza son
intérpretes
excelentes de las coreografías
de su director artístico,
su nivel de calidad no baja
cuando transcriben el lenguaje
coreográfico
de otros creadores.
El
Periódico
- Montse G. Otzet (8/2/99)
Plena
madurez creativa
Aunque
parezca increible, lo cierto
es que, después
de tantos años
de éxito,
Duato aún
nos sigue sorprendiendo con
sus nuevas creaciones y el siempre
creciente nivel interpretativo
de sus bailarines.
(...) Without
words (...)
evoca aquel clima emotivo impregnado
de melancólica
obsesión
por el amor y la muerte, tan
representativo de la época
del compositor. Duato nos lo
describe con gesto contemporáneo,
a través
de ese su lenguaje que cada
día
parece más
consolidado entre la musicalidad
y la tensión.
Es como un intrigante ejercicio
capaz de mantener siempre viva
la atención
del espectador. Una noche estelar,
en definitiva gracias a una
compañía
que vuelca todo su talento interpretativo
y a un Duato en plena madurez
creativa.
La
Vanguardia - Marjolijn
van der Meer (9/2/99)
Contar
sin palabras
Con
las localidades agotadas, como
siempre, recibió el
público
del Maestranza el pasado viernes
a La
Compañía
Nacional de Danza que
dirige Nacho Duato.
(...)
En Romeo
y Julieta el
coreógrafo
llena el es cenario de giros,
de movimientos, a veces largos
y fluidos, a veces cortos y
quebrados, pero siempre llenos
de vitalidad y dinamismo, tanto
en las escenas corales como
en los pasos dos o en los solos.
(...)
Todos los bailarines que protagonizan
la historia, hermosos y creibles,
demuestran el rigor y el altísimo
nivel técnico
que Duato ha perseguido siempre
en los trabajos de la Compañía
Nacional.
El
Correo de Andalucía
- Rosalía
Gómez
(15/11/98)
El
valor de la emoción
Un Romeo
y Julieta enternecedor,
humano, y sobre todo cargado
de emoción
es la versión
que Nacho Duato ha montado para La
Compañía
Nacional de Danza y
que se estrenó en
la noche del viernes en Sevilla.
Lleno total, no hay entradas
desde hace varias semanas.(...)
El resultado: grandes aplausos.
(...) El coro de baile está perfectamente
defendido, y Duato no escatima
en recursos para que el lucimiento
de todos y cada uno de los bailarines
sea el máximo
posible. Esta Compañía
ha conseguido un nivel técnico
y artístico
que está al
nivel de los mejores del mundo.
(...)
Todas las composiciones donde
el cuerpo de baile aparece están
limpias en cuanto a líneas,
homogéneas
de estilo y sobre todo justificadas
dentro de todo el contexto de
la obra.(...) La tragedia se
está palpando
desde el principio y lleva al
límite
el hilo en la escena final de
la muerte de Julieta, que resulta
conmovedora.
ABC
- África
Calvo (15/11/98)
(...)
Cantar, decíamos.
Los que cantaron fueron los
cuerpos de los bailarines:
la pareja protagonista; la
madre de Julieta, qué elegancia;
los cuerpos de baile de capuletos
y montescos. (...) Por encima
de todo, se percibe la solidez
de un trabajo en equipo.
El
País
- Juan Ángel
Vela del Campo (14/9/98)
Duato,
de la mano de Prokofiev
El
Teatro Real abrió su
segunda temporada con la versión
de Romeo
y Julieta de La
Compañía
Nacional de Danza.
(...)
el director de La
Compañía
Nacional de Danza se
revela en este Romeo
y Julieta como
un creador en plena madurez
y con su talento en total ebullición.
(...) Asentado sobre una musicalidad
impecable (una cualidad que
ha demostrado siempre el coreógrafo
valenciano) y una desnudez que
en ocasiones roza lo abstracto,
este Romeo y Julieta posee una
frescura, una naturalidad y
una limpieza que lo convierten
en ejemplar. Duato sabe coserse
a la música
para contrastar las escenas,
con un magnífico
empleo del canon y del enfoque.
Huye de la dispersión
y sabe dar de lleno en el matiz.
ABC
- Julio Bravo (14/9/98)
Ágil,
maduro y emocional
(...)
Sobresalen, dentro de esta obra
de madurez, la musicalidad y
la fuerza dinámica
que marcaron al joven Duato
de los 80, abrochado a la impresionante
partitura de Prokofiev; un reto
del que sale revalorizado logrando
una clara, concisa y ágil
narración
del drama, en la que por encima
de todo brilla, absolutamente
magnífica,
la compañía
al completo.
(...)
La escritura duatiana surge
con belleza siempre y despega
su creatividad y contenido expresivo
en los solos y dúos
fundamentales, llegando la obra
a un segundo acto impresionante,
curiosamente donde la música
es ya un volcán
imparable y la mayoría
de los coreógrafos
pierden la batalla de representar
su contenido trágico.
El
Mundo - Julia Martín
(15/9/98)
La
madurez de Duato
(...)
Obra de arte es la coreografía
de Duato, estrenada por La
Compañía
Nacional de Danza en
el estupendo coliseo de la Vaguada,
dentro de un programa (extraordinariamente
bien bailado) que fue creciendo
en importancia a medida del
avance de las cuatro obras que
presentaba.
Fugitive
Pieces abrió la
tarde, demostrando la calidad
de la Compañía
poseedora de una forma
personal, que su director
ha impreso y convertido
en impecable.
(...)
La temperatura llegó al
máximo
con Remansos.
Duato se confirma como creador
para la historia. (...) Homenaje
a Lorca dificilmente superable éste,
que trata con sutileza el mundo
del poeta granadino, hasta el
punto de hacérselo
comprensible a cualquiera por
la dosis de belleza destructora
del sin sentido de las críticas.
El
Punto de las Artes - Víctor
M. Burell (19/6/98)
Una
trilogía
española
con contrastes cautivadores
Ayer
hubo un lleno completo en el Danstheater por
dos razones, primero porque
Nacho Duato se hizo famoso en
nuestro país
como bailarín
y coreógrafo
en el Nederland
Dans Theater en
los años
1981 a 1990, y en segundo lugar
porque su participación
en el Holland
Dance Festival con
su propia compañía
concibió la
esperanza de antemano.
Y
todo esto con razón.
Resulta que en Madrid se llevó a
cabo una firme compañía,
para la que posó el Nederlands
Dans Theater
como modelo, pero que al mismo
tiempo tiene una identidad tan
propia que realmente no resulta
ser una copia. Se puede considerar
lo español
como característica
esencial del programa tripartito
(...).
Basado
en la antigua danza de la corte,
aunque estilada en lenguaje
de movimientos de hoy en día, Por
Vos Muero forma
una suite fascinante.
Nico
S. de Wal
"Romeo
y Julieta" reviven
en una sensible y sobria
versión
de Nacho Duato
Hay
que empezar diciendo que en
su estreno el éxito
de Romeo
y Julieta ha
sido apoteósico,
y que el tantas veces frío
público
santanderino ovacionó con
calor y entusiasmo a bailarines,
coreógrafos
y músicos.
Nacho Duato se encuentra cómodo
en la historia y la música
de Romeo
y Julieta.
(...)
Duato ha buceado en la partitura,
ha bebido en sus melodías.
Y sabe encontrar los acentos
adecuados para cada momento,
y sabe coser su coreografía
a las notas que se encuentra.
ABC
- Julio Bravo (9/1/98)
El "Romeo
y Julieta" de
Nacho Duato triunfa en
Santander
Tras
el estreno del ballet, el coreógrafo
y los bailarines de La
Compañía
Nacional de Danza recibieron
una de las mayores ovaciones
que se recuerdan en el Palacio
de Festivales de Cantabria.
El
ballet Romeo
y Julieta de
Nacho Duato, conquistó el
jueves, día
de su estreno, al público
de Santander, que se entregó sin
condiciones a un espectáculo
vibrante, lleno de emoción
y cuidado hasta el mínimo
detalle. Los bailarines de La
Compañía
Nacional de Danza,
encabezados por una magistral
Mar Baudesson en el papel de
Julieta, recibieron al finalizar
la representación
una de las mayores ovaciones
que se recuerdan en la sala
Argenta del Palacio de Festivales,
que registró un
lleno total.
(...)
Las escenas corales, entusiastas,
llenas de movimientos y con
toques pícaros,
se combinan con otras más íntimas
y tiernas como las que protagonizan Romeo
y Julieta o ésta
y su nodriza. (...) El trabajo
de los bailarines queda realzado
por el vestuario, sobrio y elegante.
La
Vanguardia - Ana Gámez
(10/1/98)
Antes
y después
(...)
Porque lo cierto es que, tras
la bonita fachada del bailarín,
alienta la tenacidad del director
y, sobre todo, la sensibilidad
del creador, facetas ambas imprescindibles
para que la CND siga el ascenso
hacia su consagración
como una de las mejores compañías
de danza del mundo. Una vez
más
pudimos comprobarlo en el Grec.
La CND es un conjunto rebosante
de talento, motivado y muy comunicativo.
La
Vanguardia - Marjolijn
Van Der Meer (3/7/97)
Un
listón
alto, muy alto
Un
año
más, La
Compañía
Nacional de Danza participa
en el Grec y abre la programación
de danza poniendo el listón
muy alto para las otras compañías
programadas.
Tabulae
(...) Un rico despliegue de
movimientos y evoluciones escénicas
construyen el ambiente místico
y étnico
de la obra. La solemnidad y
la sencillez conviven para dirigir
un clamor hacia el más
allá.
El
Periódico
- Montse G. Otzet (2/7/97)
Algunos
pasos en España...
(...)
Este nuevo programa de tres
ballets, correspondientes a
tres universos, está ejecutado
con un virtuosismo desconcertante.
El enorme espíritu
joven de este grupo responde
a algo. Por
Vos Muero transforma
la danza en un torbellino apasionado.
Self es una creación
más
atormentada. Finalmente, Mediterrania,
es una sinfonía
en seis partes, homenaje al
mar que baña
su patria. Magnífico.
Le
Parisien - Agnés
Dalbard (1/6/97)
Aclamación
para la Compañía
Nacional de Danza de Duato
Los
aficionados al ballet de Hamburgo
han saludado y aclamado entusiasmados
la actuación
de la Compañía
Nacional de Danza en la Staatsoper.
(...)
En
el impulso de los encadenamientos
rapidísimos
de cuerpos de Cautiva, Duato
y sus bailarines afirman apasionadamente
su voluntad de vivir (...) .
En el lamento Por Vos Muero,
rompe con plena seguridad de
efecto los patrones reglados
de las danzas al paso cortesanas
mediante un vocabulario moderno
de gestos y lanzamientos que
entreteje con la ligazón
al terruño
y el amor por el salto de las
danzas populares (...). En Mediterrania,
Duato nos habla de las influencias
multiculturales, y conjura misticamente
los perdidos lazos entre el
Hombre y la Naturaleza.
Hamburg &Kultur
- Klaus Witzeling (15/05/97)
Baile
de máscaras
con monjes y bufones
Aclamación
estusiasta a la Compañía
Nacional de Danza
La
Compañía
Nacional de Danza de
Madrid celebra la danza,
y fue por ello aclamada
a continuación
con entusiasmo por el
público
de la Staatsoper (...).
Con la invitación
de esta Compañía,
John Neumaier ha dado
a las Jornadas de Ballet
un brillo especial, al
menos en lo que se refiere
a la danza.
El
antiguo bailarín
y coreógrafo
del Nederlands
Dans Theater ha
forjado en sus treinta bailarines
y bailarinas un excelente conjunto
de Danza Moderna, desarrollándolos
a intérpretes
sublimes de su estilo fluido
y vigoroso y de viveza y velocidad
arrebatadoras. Gusta el gesto
pleno, amplio, que abarca el
espacio, y crea en espirales,
giros y elevaciones una danza
que parece moverse a si misma
en una onda sin fin.
Die
Welt - Irmela Kästner
(15/05/97)
Mitos
con cantos alzados
El
conjunto del Ballet
Nacional Español entusiasmó en
las Jornadas
de Ballet de Hamburgo.
Sólo
danza, y además
una que va directamente al corazón,
mostró La
Compañía
Nacional de Danza de
Madrid. El público
de Hamburgo se lo agradeció con
prolongados aplausos (...).
El excelente conjunto hizo que
la velada se convirtiese en
una impresionante experiencia
de danza.
TAZ
Hamburg - Marga Wolf (15/05/97)
Una
coreografía
elegante
Por
Vos Muero (...) una coreografía
viva y elegante, sobria y jovial:
un lenguaje que amalgama con
trazo seguro pero delicado,
las danzas del ayer con los
movimientos de hoy.
El
Periódico.
Montse G. Otzet (24/12/96)
